Color blanco por doquier, fotografías en cada espacio, el rincón de la familia y las velas encendidas, son lo que caracterizan la decoración del apartamento de la modelo paisa, que vive en Bogotá hace más de dos años. En medio de un ambiente muy tranquilo, ella comparte su vida al lado de Mariana, su hija.
 

Paz, esa es la primera sensación al ingresar a este hogar. El color blanco en cojines, sofás y persianas es el causante de tal percepción. Un sutil olor a eucalipto y la invasión de sol por todas las ventanas, se suman a la lista.

"Me encanta que cuando alguien entre a mi casa sienta un olor que salga de la tierra, porque ese es mi elemento. A veces será eucalipto; otras sándalo, palo santo e incluso, pachulí", comenta Natalia.

 

Aunque, hay que decirlo, esa preferencia también se ve reflejada en la madera, que es la protagonista en numerosos objetos distribuidos a lo largo y ancho del lugar.
 

Por ejemplo, a la entrada del apartamento, un paso adelante del jarrón con girasoles que le obsequia continuamente un amigo cercano, hay una mesa cuadrada con varios objetos tallados en madera y acompañados por una vela con estampado cebra.
 

Natalia y el feng shui
 

Algunos de estos objetos fueron comprados por casualidad y otros puestos con la intención de dar vida al rincón de la familia. "Según el feng shui, representar el núcleo familiar en figuras es como asegurar un augurio de unión y amor, por eso tengo una foto donde aparezco con Mariana en brazos y al lado hay una mujer indígena africana con su bebé", afirma la modelo.
 

Luego del hall viene la entrada a la cocina, en la que reina el blanco, y en donde la mirada siempre queda fija en la cantidad de fotos y adhesivos que hay en la nevera. Además, en la cocina Natalia pasa gran parte de su tiempo, pues le fascina preparar platos deliciosos, Su especialidad: la comida de mar.
 

Encanto en las áreas sociales
 

En la sala hay un sofá, blanco por supuesto, muebles de madera oscura, un televisor, una cascada eléctrica, una colección musical, un computador portátil -también blanco- y dos lámparas de casi un metro de altas. "No soy una mujer de lujos. Me gusta la comodidad y que cuando alguien llegue a mi apartamento se sienta tranquilo", dice Natalia.
 

Allí, sobre la chimenea, hay un portarretrato que representa la inocencia del amor, una vela verde encendida y un par de recipientes en vidrio con pasto sintético que trajo de Venezuela.
 

Dentro de la chimenea, varias velas encendidas y media docena de estampas -de Santos- que hacen evidente su fé.
 

Y como dato curioso, hay un bioenergético que asesora a Natalia en el tema de feng shui; su nombre es Martín Ochoa y fue el encargado de trazar líneas imaginarias en todo el apartamento. El objetivo era reemplazar lo que deberían ser muros.
 

Entre otras cosas, y con el fin de canalizar energías, Natalia adora el contacto con el sol. Por eso, es tan importante para ella tener ventanas grandes en casa y -como complemento- una terraza. En ese sitio la modelo se broncea, juega, lee, y disfruta de la música con su hija de 6 años.
 

Aquí, como en el resto del apartamento, hay sonajeros. Donde hay niños y sonajeros, hay ángeles. Así que nosotros estamos rodeados de angelitos por todos lados, incluso en la terraza, donde entre otras cosas, Mariana tiene un escondite secreto.
 

Privacidad y tranquilidad
 

Hay que bajar veinte escalones de madera para llegar a las habitaciones y a la sala de estar. Allí, llaman la atención un tapete de lana, un sofá marfil con cojines en tonos tierra, una hamaca blanca, un piano y una colección de revistas y fotografías.
 

Al lado, en la habitación de huéspedes, el escenario es más romántico. La madera rústica, el color blanco y el velo que rodea la cama son los generadores de este ambiente. Por supuesto, el sol debe colarse por la ventana.
 

Justo en frente está la habitación de Mariana, llena de juguetes, peluches, cuadros, un televisor con orejas -estilo Mickey Mouse- y un velo rosado que rodea la cama. Allí, la decoración es autoría de Mariana.
 

Con la paz que inspira su hogar Natalia habló sin premura de las cosas que tanto le gustan, de cuan privada es su casa, de quienes son bienvenidos e incluso nos mostró sus collage con recortes de revistas que muestran lo que ha hecho, las cosas que quiere, y hacia dónde va. Esa manera de programar su vida hace parte de las premisas del feng shui.
 

Así es Natalia, tan cálida y bella como en su vida pública pero con más sorpresas al cerrar la puerta.
 

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Fotografía: Jorge González

 

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