Se trata de una vivienda grande y una familia que guarda las mismas características. Junto a la abuela viven Sylvana, unas de sus hermanas, un primo y su mamá.
Por supuesto, cuando ellos arribaron ya estaba todo, incluso gran parte de los recuerdos -que casi hacen la decoración-. Su tarea fue enamorarse de cuanto había y regresar un poco el tiempo porque ahí todos han vivido sus más lindos momentos. Y de eso no cabe la menor duda...
Basta con saber que dondequiera que quede fija la mirada se encuentra con decenas de fotografías familiares. Desde la bisabuela -cuyo retrato ocupa el lugar más visible de la sala- hasta el más pequeño de todos tiene lugar en esos atiborrados muebles de madera ubicados en muchos espacios de la casa.
Pero esa no es la muestra más latente de la importancia que tiene este lugar para toda la familia. En el recorrido que hizo Sylvana, el primer piso fue denominado el lugar más concurrido y con mayod identidad -por las fotografías- y el segundo, como el sitio de los recuerdos. Por eso, mientras avanzaba el ascenso por las escaleras blancas, las expectativas cobraron más fuerza de la esperada.
Y no era para menos. La lista de sorpresas se tornó lo suficientemente larga como para no querer salir de este lugar.
Una vez arriba, la primera entrada fue al estudio. Allí, cantidad de libros, novelas, juegos de mesa e incluso enciclopedias que sirvieron a hijos y nietos en sus tareas del colegio.
Eso sí. En uno de los estantes más visibles de una de las bibliotecas había varios videos que la mamá de Sylvana acostrumbra guardar ¿La razón? En ellos están muchos de los mejores momentos de la familia -incluso, algunas travesuras de Carolina-.
Después de ahí no podía faltar la visita a las habitaciones. Primero, la de Sylvana y su hermana; después la de su mamá, y por último, el cuarto de la abuela donde todos brincan, juegan y se convierten en verdaderos niños. En ese sitio son protagonistas además, las imágenes religiosas, los retratos y el tan característico mobiliario de la casa.
Y para cerrar el recorrido 'como debe ser', Sylvana invitó a uno de los lugares más queridos por ella: el patio. Por supuesto, cantidad de flores, plantas y hasta una pajarera son los elementos que se roban todas las miradas.
Y sumado a todo eso, salen a relucir hermosos recuerdos de la niñez que tuvieron lugar especialmente, en este escenario.