"Mi casa es el lugar donde duermo, pienso y comparto con mis hijos", afirma la diseñadora mientras da un vistazo ligero a su apartamento.
Basta con un giro de 360 grados desde un mismo punto para observar el salón de televisión, el comedor, la sala y algunos rincones que por cierto no se han dejado en el olvido. En cada espacio hay más de un detalle y todos se roban las miradas.
Para empezar, la puerta se abre y los ojos quedan fijos en un sitio bondadoso en espacio, con colores muy sobrios, paredes blancas y más de una decena de pinturas.
El primer nivel del apartamento, con piso en madera clara, tiene como protagonista el salón de televisión.
Ahí, cuentan un mueble color marfil con un par de imágenes religiosas en mármol y una decena flores rojas; además, un sofá en cuero marfil con aplicaciones en acero que fue traído de Medellín, un mueble en madera color wengé sobre el cual está el televisor, una silla 'huevo' en acrílico negra y una manta del mismo color que no solamente embellece sino que acalora en esos momentos de frío - esa es la principal función de esa mantas según Lina-.
Al fondo, un rincón en el que prepondera el color rojo y por supuesto, la originalidad. Allí, un mueble en acrílico que bien podría confundirse con un 'rodadero', una silla isabelina, un caso de moto -un detalle circunstancial-, un particular cuadro y una muñeca de Frida Khalo.
En la sala¿
Ahora, un par pasos en descenso y ahí están las zonas sociales, bondadosas y atractivas, como la totalidad de lugares del apartamento.
Una vez terminan las escaleras, una silla de color beige y revestida con una tela roja, es la encargada de dar la bienvenida. Después de eso son numerosos los detalles, eso sí cada uno muy diferente al otro en este apartamento reina la ¿desemejanza¿-.
Justo al lado de la silla roja hay un mueble en madera antiguo color negro con una larga lista de porcelana y cristalería. Claro, en medio de esos atractivos objetos se destaca una vajilla italiana comprada en Milano (ciudad de Italia).
Unos centímetros más y está el rincón de los recuerdos y regalos. Quizá el lugar más especial para la diseñadora porque es ahí donde se encuentra un ¿pedacito¿ de varias ciudades del mundo y numerosos recuerdos de las personas más queridas.
Se trata de un mueble en madera maciza clara que va adherido a la pared y que por ya no tiene un centímetro disponible para más objetos; claro, eso no le resta belleza.
Ahora sí, un resumen de lo que puede encontrarse en este particular rincón: fotografías familiares, un par de copas ¿mitad pocillo, mitad copa- traídas de South Beach-, una botella de vino obsequiada por el padrino de Sara, máquina pequeña para hacer palomitas de maíz, un florero de New York, varias bandejas que llevan con ella más de 9 años, una hielera de Francia, un marco rojo de Alemania¿.
Al lado, para contrastar la policromía de ese rincón hay un puf rojo, un jarrón con flores del mismo color y una silla beige con un acolchonado cojín -igualmente rojo-.
Dos pasos más y se encuentra una bonita mesa de tres patas embellecida además con un candelabro traído de París, un libro de ilustraciones, algunas flores y un nido verdadero con un par de chocolates de envoltura dorada en su interior. Y por si fuera poco, a un lado Lina ubicó un cenicero en acero y acrílico de poco más de 50 centímetros de alto¿
Algunos centímetros a la derecha y hay un sofá negro con una manta del mismo color sobre el; justo debajo unos de los accesorios más apreciados por Lina: un tapete rojo con flores de colores que fue traído de Holanda.
El recorrido continúa y antes de dar un leve giro para seguir con la descripción del costado izquierdo en necesario conocer la pecera en piedra y sus dos pececitos. Ese detalle no podía faltar¿
Ahora viene la chimenea: de color negro, con un poco de madera en su interior y un espejo casi sobre ella. Para Lina los lugares para los espejos son todos; de ahí que la diseñadora se dice una indudable narcisista.
Y para contrastar con tan sobrio lugar viene un espacio bien particular. Lo componen una lámpara antigua que cuelga de un trozo de madera, una silla Luis XV color negro, un puf rojo que bien podría seguir esta línea antigua, un espejo de poco más de un metro de alto, una mesa pequeña y una jarra de plata.
Y lo que no puede faltar: el atractivo y macizo comedor ubicado en el centro de estas áreas sociales. Lo especial de este mueble no es tanto al material, ni la alta dosis de pátina le aplica regularmente, sino la disimilitud entre las sillas. A cada lado hay un asiento distinto. Mientras uno es moderno, el otro rústico, el otro isabelino y el siguiente muy informal.
Al interior del hogar¿
Antes de llegar a las habitaciones en necesario seguir un largo pasillo. Mientras se recorre aparece la primera puerta; ahí el cuarto de Sara. Muy ordenado, colorido y lleno de juguetes -sin contar la amplia colección de barbies-.
Sigue la habitación de Mateo. Allí, una larga lista de juguetes, varias pinturas y un retrato suyo con especiales pinceladas. Al salir de ahí es necesario seguir una línea recta, girar a la izquierda y abrir una puerta en madera para encontrar la habitación de Lina y Miguel, su esposo.
En este claro lugar, son protagonistas en color blanco, los muebles antiguos en madera, los dibujos de Sara y Mateo, las flores y las fotografías. Un sitio que sin duda alguna llama al descanso total.
Después de ahí hay que cruzar una puerta ¿diferente a la principal- para llegar al estudio. Según Lina lo que inicialmente iba a ser el lugar de estudio cumple ahora una función adicional: es la zona de juego.
En este sitio se puede encontrar un mueble grande en madera clara ¿en realidad varios fragmentos unidos- que recorre todo el lugar; algunas partes son rectas, otras oblicuas y varias hacen las veces de ¿rodadero¿. Y para complementar, una puerta de demolición traída de Villa de Leyva.
¿Mi casa es una mezcla entre lo antiguo y lo moderno; en mi decoración todo es posible¿, afirma la diseñadora. ¿Este lugar y mis hijos son mi arcoiris¿, agrega Lina.
Por supuesto después de recorrer cada centímetro de este lugar es posible dar fe de cuanto talento tiene Lina para la moda y para la decoración. La gran tarea la cumple su imaginación.