Para quienes no lo saben, Ricardo Pérez pasa por una etapa de nuevos proyectos y mucha tranquilidad en el conocido ¿hotel mamá¿-temporalmente-. Nada mejor para él que gozar de un sitio caluroso y atiborrado de las cosas que le gustan: desde los tapetes árabes ¿que trajo luego de sus viajes- y las frutas frescas sobre la mesa hasta la cama grande de su habitación. Detalles que lo ¿atan¿ a su casa.
¿Lo que más me gusta de este lugar es que tiene lo que quiero. Solo que la encargada de poner todo en orden es mi mamá. Cualquiera que nos visite se dará cuenta que aquí reina la originalidad y la comodidad¿, comenta Ricardo.
Y es que ver un mueble en forma de barco en la sala no es común. Ni tampoco lo es sentarse en un comedor de madera cuyo espaldar es muy ancho y que por ningún lado tiene un ángulo recto. Pero claro, así son las cosas de un diseñador, y la mamá de Ricardo tiene mucho de eso.
Es ella quien se encarga de dibujar lo que quiere para después llevarlo a su taller favorito ¿donde trabajan dos colombianos y un alemán- para que los muebles sean fabricados tal y como están en el papel.
Podría decirse que el sello personal de doña Eliza se ve en la forma redondeada de la madera y en el infaltable color wengue en los muebles, que además tienen la posibilidad de extenderse.
Modernidad y frescura
¿No soy muy complicado en la decoración. Lo único que exijo es que no haya objetos antiguos ni tampoco elementos que puedan romperse fácilmente. Aquí la libertad es muy importante y más aún con mis dos hijos, Nicolás y Camila, que juegan por todos lados, especialmente sobre los muebles. Y por si fuera poco, Simón ¿un labrador que es la mascota de la casa- se suma a las travesuras¿, comenta el ex futbolista.
En la sala, además del original ¿barco¿ de madera adornado con muchos cojines en tonos tierra, llama la atención una silla de 20 centímetros de alto y justo al lado, una mecedora en mimbre que fue traída de Panamá hace más de 30 años.
¿Cuando se trata de mi decorar mi cuarto, yo tomo la iniciativa. Siempre me fijo en colores claros, muy poca filtración de luz en las noches, una cama grande con un colchón muy duro un montón de almohadas. No pido más¿, afirma Ricardo.
Por supuesto, hay otros objetos que adornan el cuarto de Ricardo. Sobre su mesa de noche hay una lámpara que ya celebró las bodas de plata y -como contraste con el marfil- hay un tapete en tonos ocre, que fue traído de Arabia.
¿En mi casa tengo muchos recuerdos de mis viajes. Estuve seis años entre Arabia, Emiratos árabes, Quatar y China ¿cuando jugaba fútbol- de donde traje objetos que no se pueden conseguir aquí. Lo que más me gustó fueron los tapetes y cojines de seda tejidos a mano, de los cuales tengo varias muestras distribuidas en la casa¿, comenta ¿El Gato¿.
Cada elemento que hay en su casa constituye un pedazo de su vida. Es en este lugar donde Ricardo comparte los mejores momentos al lado de su familia y con su apoyo, trabaja a diario para dar espacio a los nuevos proyectos que lleva a cabo.
Los nuevos roles como presentador, modelo y director de su propia escuela de fútbol, compensan de alguna forma el papel de futbolista que desempeñó durante toda su vida y en las ligas profesionales durante 15 años. Lo que resta se lo deja al destino.