Acerca de este inmueble
La vista de la ciudad y las montañas acompaña la sala y se convierte en protagonista al salir al balcón. Allí, la piedra en los muros aporta textura y enmarca el paisaje. Hacia el interior, el piso de madera y los listones que delimitan la sala dan calidez sin cerrar las visuales entre los ambientes.
El comedor y la cocina abierta comparten una dinámica de encuentro alrededor de la isla cocinar y conversar hacen parte de un mismo momento. La zona de ropas y el área de servicio se sitúan al fondo de la cocina.
El estudio, con biblioteca integrada y luz natural, ofrece un espacio para leer, trabajar o disfrutar una película. En la habitación principal, el rincón junto al ventanal invita a hacer una pausa; el vestier y el baño con doble lavamanos completan este ámbito privado. Cada habitación auxiliar dispone de un amplio clóset cerrado dentro del baño, una distribución que favorece la independencia de quienes las habitan.
Una propiedad que merece recorrerse personalmente.