Última actualización: jueves 22 de junio del 2017

Adecuar una vivienda social, en obra gris, cuesta $ 14,6 millones

Foto: 123RF

December 26, 2016

Solo una de cada diez viviendas de interés social (VIS) que se venden en Colombia no requieren adecuaciones adicionales, ya que se entregan con acabados y otros elementos.
 

Aunque es una tendencia en las principales ciudades, la región de Bogotá y Cundinamarca es la de mayor impacto, debido a que representa cerca del 60 por ciento de lo que se desarrolla y ofrece en el país.
 

Según la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), el incremento de la oferta en obra gris –que en el territorio nacional se acerca al 90 por ciento y en el centro del país a 95 por ciento–, ha obligado a la mayoría de las familias a incluir en sus cuentas una suma adicional para los acabados. 
 

Para monitorear la situación, la regional del gremio constructor realizó 200 encuestas posventa con la gente que invirtió durante el periodo comprendido entre julio del 2015 y el mismo mes de este año, y uno de los hallazgos fue que el 68 por ciento que compró en Bogotá le ha realizado mejoras al inmueble por un valor promedio de 17 millones de pesos; aproximadamente, 10,9 por ciento del valor total de la vivienda.
 

En el caso concreto de la VIS, el 76 por ciento le hizo adecuaciones por un monto promedio de 14,6 millones de pesos. Tomando como base el precio tope de esta oferta (93 millones de pesos), y sin incluir los gastos tradicionales de los trámites, realmente esa vivienda estaría superando el precio de 108 millones.
 

Sin embargo, hay que tener en cuenta que ese gasto adicional en acabados y otros elementos, generalmente se hace de forma gradual y de acuerdo con las posibilidades que tiene cada familia.
 

Y aunque significa un gasto más, Martha Moreno, gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca, considera que la destinación promedio en las adecuaciones impacta positivamente a los 29 subsectores de la actividad edificadora, fortaleciendo la cadena de valor y mejorando la competitividad de las empresas proveedoras de insumos.
 

La dinámica es similar entre los demandantes de viviendas de los estratos medio y alto, que aunque las reciben dotadas, en algunos casos optan por realizarles adecuaciones; incluso, son los que más recursos invierten, comparados con los de VIS, que deben medir más sus gastos. Esto, por lo tanto, los obliga a ser muy juiciosos en la planeación de esa inversión complementaria.

Priorizar, la clave para acabados económicos
 


 

Planeando las mejoras
 

Según Conaltura (firma que cuenta con proyectos inmobiliarios residenciales en Cundinamarca y Antioquia), si la idea de las familias es destinar buenos acabados pero no hay suficientes recursos, se recomienda que la inversión en los materiales de mejor calidad se prioricen en la cocina, los baños y los pisos. 
 

Los demás espacios de las viviendas sociales podrán adecuarse gradualmente y con productos de la industria nacional que, vale decirlo, cumplen con buenos estándares.
 

De esta forma se puede compensar el impacto que implica el costo adicional de una VIS, que –según Camacol– impactó en el periodo analizado al 80 por ciento de los clientes que adquirieron la oferta sobre planos o en obra gris.
 

El informe del gremio constructor también reveló que solo en Bogotá se entregarían 29.360 unidades residenciales nuevas el próximo año, las cuales, según cálculos de la organización, demandarían más de 380.000 millones de pesos en productos para su remodelación.

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