Patios abiertos al paisaje


Texto: PATRICIA RUAN GARCÍA-HERREROS • Fotografía: DAVID URIBE

Noviembre de 2014- Nada en la severa austeridad de la fachada anticipa el carácter de esta casa de 550 m² ubicada en Cundinamarca, a 967 metros sobre el nivel del mar, caracterizada por su transparencia a la hora de proponer un disfrute del paisaje y de los días de sol.
 
Un limpio plano de concreto en tono ocre, producto de la combinación de la arena de Ambalema con el concreto blanco, en el que han quedado las impresiones de las formaletas elaboradas con listones de madera de amarillo, propuso un fachada cerrada sobre el costado del acceso. En este, el papel protagónico lo tiene la gran puerta de madera de teca enmarcada por una versión contemporánea de los zaguanes coloniales. Después de trasponer el pasaje de la entrada se descubre el juego del patio y la cubierta con su alternación de vacíos y la visión plena del paisaje tropical, adoptado como el principal atractivo del proyecto.

Un breve recorrido por una pasarela en porcelanato con apariencia de madera, dispuesto sobre un espejo de agua, que atraviesa un primer patio y lleva al corazón de la casa, un segundo patio abierto al cielo entre la sala y el comedor integrado con la cocina abierta. También hay otra cocina cerrada, que hace parte del módulo de servicios, que además contiene el cuarto de ropas y la alcoba para el personal asistente. Un muro con una escalera de peldaños de concreto en voladizo separa estos ambientes sociales del ala privada, con dos habitaciones tipo suite y una amplia y generosa alcoba principal.

Dos escalones más abajo del nivel de acceso y con un cambio de material –allí se instalaron listones de teca–, el vacío intermedio del área social enmarca una acacia que se torna protagonista mientras trae a la memoria el ritual de sacar las mecedoras para conversar a la sombra del árbol del patio.

Para los arquitectos Carlos Núñez y Camilo Garavito, quienes establecieron la firma Arquitectura en Estudio hace poco más de un año, ofrecerle a su cliente una solución acorde a sus necesidades es un postulado que abordan con toda la capacidad y experiencia que les ha dejado su carrera profesional ejercida también fuera de Colombia.
Ambos se graduaron de la Universidad de los Andes, hicieron maletas y viajaron al exterior a estudiar o trabajar.
 
Camilo Garavito trabajó por casi tres años en el estudio de Norman Foster en Londres, donde participó en el diseño y desarrollo de proyectos como el campus de Apple en Cupertino (California), la sede del Banco Ciudad en Buenos Aires (Argentina) y el Mathematical Institute de la Universidad de Oxford (Inglaterra). En este último proyecto fue parte del equipo del reconocido arquitecto Rafael Viñoly.
 
Por su parte, Carlos Núñez hizo un máster en Vivienda y Urbanismo en la Architectural Association (AA) de Londres. Se vinculó a la firma Urban Projects Bureau (representantes del Reino Unido en la Bienal de Venecia 2012) y recibió el premio Beverly Bernstein 2013 de la AA por su investigación sobre la revitalización urbana del centro de Bogotá. En esta ocasión, Carlos lideró el diseño de esta casa en asocio con la arquitecta Natalia Heredia, quién realizó un Master en Diseño Interior en la University of the Arts de Londres.

El postulado era contar con una casa que se abriera al paisaje y que además pudiera cerrarse completamente cuando no estuviera en uso. Gracias a su diseño, la construcción parece flotar sobre una plataforma que se proyecta sobre el espejo de agua de la entrada y luego sobre la piscina, que se abre a la vista lejana. El cobijo lo da la gran cubierta sostenida por columnas, acorde con los postulados del diseño moderno, bajo la cual se propone una planta libre donde se desarrolla la zona social: un espacio abierto apenas delimitado por sutiles cambios de nivel o de material que ofrece una experiencia de fluidez en franca integración con el paisaje.

Los pisos en piedra muñeca armonizan con el tono de concreto y contrastan con materiales como el porcelanato o la teca. Esta última cumple un papel fundamental ya que con esta madera de Refocosta –proveniente de bosques cultivados– se ensamblaron los 16 paneles que permiten que la casa se cierre cuando se extienden totalmente o se abra por completo cuando se pliegan.

La casa se implanta en sentido norte sur, protegiendo las fachadas largas y exponiendo las fachadas cortas a la mayor radiación solar, mientrasque aprovecha las visuales hacia las montañas y la quebrada cercana. Con esta orientación, la piscina y el área de la terraza disfrutan de una asoleación plena que no se ve interrumpida por la sombra de la casa.

La piscina, sobre la que se extiende el deck de madera de teca, le aporta color a la casa gracias a sus enchapes en baldosas cerámicas de 20x20 cm de la firma Cerámicas de La Calera en colores verde-azul que recrean los tonos marinos.

Como abrirse al paisaje era una gran premisa, la escalera de peldaños de concreto en voladizo sube a la azotea pensada como un gran mirador para contemplar el paisaje desde otra perspectiva. Mientras que la zona social es de elementos sencillos y espíritu abierto, hecha para disfrutarse con amigos y familia que comparten incluso la preparación de las comidas en la cocina abierta, las habitaciones gozan de la necesaria privacidad. Esto se debe al diseño de un tercer patio configurado a partir de bloques de concreto y un muro calado, el cual se desarrolló utilizando la misma modulación de listones alternados de 5 y 10 cm de ancho usados en la carpintería y el trabajo de concreto.  

Desde esta “sucesión de llenos y vacíos que se alojan bajo la cubierta”, como los arquitectos también describen la casa, la experiencia de la naturaleza y el paisaje puede ser magnífica cuando se proyecta totalmente al exterior, pero también puede verse muy íntima cuando se miran sus patios en los que la naturaleza se presenta moldeada por la mano del hombre.
 
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Última actualización: Jueves 15 de Setiembre de 2016

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