Dos proyectos que parecen inconcebibles son una realidad producto del ingenio de Jean Claude Bessudo, presidente de Aviatur, quien concibió este par de obras luego de preguntarse:
"¿Qué me gustaría disfrutar si estuviera aquí?"
La casa en el 'aire', ubicada en el Parque Tayrona, surgió de la renovación de diez ecohabs (habitaciones ecológicas) basadas en la arquitectura kogui, donde las construcciones son redondas.
Hasta hace dos años eran chozas infestadas de camarotes, murciélagos y culebras, no había luz después de las 6 de la tarde y, en realidad, el comején no había dejado mucho para remodelar.
Apenas se salvó parte de la estructura.
Hoy cada casa está compuesta por dos ambientes de descanso absoluto, donde la habitación se sostiene sobre varas de madera, lo que permite disfrutar, aún más, de la vista sobre el mar caribe.
Un grupo de ventanas de madera delimitan un círculo de aire que -coronado por un cono de palma tejida- se convierte en habitación.
El mobiliario se limita a una cama, lámparas, un par de sillas y hamacas. El tapete es un espiral de cabuya. Un televisor LCD y el sistema de ultrasonido para ahuyentar a los murciélagos son los únicos elementos electrónicos en este lugar que impacta por su sencillez y por el resto de la decoración que va por cuenta de la naturaleza.
Debajo de la habitación hay un comedor sencillo rodeado de cojines y hamacas. También está el baño donde todo es en vidrio, a excepción de las paredes y el sanitario.
La altura del techo, la palma y la brisa del mar se combinan para lograr una temperatura ideal que hace innecesario el aire acondicionado. En el 2005 contaron 15.000 ingresos al Parque Tayrona.
Solo en enero pasado, después de la remodelación, recibieron 62.000 visitantes en el Parque y conseguir una reservación es casi una lotería.