El crecimiento de la Colina Campestre coincide con el auge de la construcción, que suma cinco años de buen desempeño luego de la crisis de finales de los noventa.
A pesar del consenso en el sentido de que no hay tierra urbanizable, este sector de Bogotá (ubicado entre las calles 134 y 144, la autopista Norte y la Avenida Boyacá), aún muestra algunos lotes por desarrollar.
Pocos, pero a la espera de acoger más construcciones.
A este auge de vivienda hay que sumarles las inversiones distritales para mejorar las vías de acceso y la destinación de recursos privados para el comercio que han incentivado nuevos proyectos, especialmente en la calle 134.
Y a pesar de la evidente disminución que está registrando el sector en varias ciudades, producto del ciclo natural del mercado, se prevé que la compra realizada este año podría registrar una valorización mínima, promedio, de 20 por ciento al momento de le entrega en el 2009.
Al margen de las cifras, de La Colina también llama la atención que aún es uno de los pocos sectores que aún tiene espacio para casas, gran parte de ellas en conjuntos cerrados.
Sin embargo, como en muchas capitales del país, la mayoría está representada en torres de apartamentos, con balcones y terrazas y áreas entre 61 y 170 metros cuadrados.
Desde allí se puede ver algo del verde que todavía no han cubierto las moles de cemento.
Parques y ambientes naturales que, para fortuna de los residentes, le dan un respiro a una zona campestre por excelencia.
"Esto ha sido posible por las zonas de cesión que han entregado los constructores en beneficio de los residentes y visitantes", asegura el arquitecto Víctor Alonso, director del proyecto Villa de San Carlos, quien destaca -además- las vías de acceso.
De hecho, La Colina cuenta con importantes vías de acceso: las calles 134 y 138, las avenidas Las Villas y Boyacáy la Autopista Norte.
Así mismo, la zona cuenta con rutas adicionales y la agilidad que brinda la dinámica de las troncales de TransMilenio de la AutoNorte y la Avenida Suba.
A esto hay que sumarle un importante desarrollo comercial.
que incluye grandes supermercados, sitios de entretenimiento, plazas y centros comerciales, entre ellos Porto Alegre, Colina 138, San Rafael y Bulevar Niza, entre otros, que han 'jalonado' la compra de vivienda en el sector.
La arquitectura también cuenta
Al entorno comercial y en pleno desarrollo, hay que sumarle la arquitectura moderna que se destaca por proyectos limpios, rodeados de zonas verdes y torres altas e independientes.
Además, hay lugares comunales con variedad de servicios, entre ellos, juegos infantiles, zonas húmedas, gimnasios, canchas de squash, golfito y oficinas ejecutivas, entre otros.
El ladrillo prevalece como fuente primordial de construcción que genera una armonía urbanística y los edificios en conjuntos residenciales, de cinco o más torres, se incluyen en las especificaciones arquitectónicas que destacan la zona.
Por su parte, los acabados de cada apartamento cuidan el confort y cubren las necesidades del perfil del comprador.
Grandes ventanales y alta luminosidad son algunas de las características que coinciden en la mayoría de las viviendas nuevas.